Declaramos
entonces que nuestra principal orientación teórica y epistémica
está dada por la necesidad de descubrir y relatar dicha verdad que
es en si misma la conjunción del momento visitante y narrativo,
donde el tiempo ha de doblarse sobre si mismo para establecer su
esencia cristalina, el ojo y la voz del etnógrafo en terreno han de
convertirse en una misma llama para hacer de la verdad no una
declaración (sea esta dudosa o irrefutable) sino un momento germinal
y trascendente, una verdad que con la mano y con la voz del Amauta
Mariatégui decimos al transeúnte “la
verdad de nuestra época es la Revolución. La revolución que era
para los pobres no sólo la conquista del pan, sino también la
conquista de la belleza, del arte, del pensamiento y de todas las
complacencias del espíritu.”1
y es en esta conquista de la belleza y en esta revolución cuando
recurrimos a la poesía y al caudal creador de sus grietas azules en
la configuración narrativa de nuestra experiencia vital en terreno
en tanto “la poesía es un arma cargada de futuro” 2.
Y
precisamente ese futuro ha de brotar en la presente lectura y en la
posibilidad de reducir las dificultades de la vida de los Playinos
(así como de los habitantes de la Playa chica y de los colonos
pentecostales de la Playita) traspasando esto o no a la opción de
mejorar las políticas públicas de la comuna de Casablanca relativas
a la integración de la población rural o ya sea a la reivindicación
de su modo de la vida, el empoderamiento o la denuncia, los caminos
son diversos cuando el objetivo es ambicioso y sin embargo no ponemos
en duda la importancia de nuestra propuesta.
Aún
en la frenética descripción de la quietud más consecuente, resulta
necesario atender a la sutileza de nuestros contenidos y aclarar que
un tema permanente en la organización de estos escritos es la
posibilidad de amar, ser amado, ser felices y compartir esa
felicidad. Las titanicas luchas de los habitantes de La Playa para
vivir al costado del camino son las herramientas con las que los
pueblos luchan por vivir felices y amando, así como toda historia es
el teatro de operaciones de una batalla por vivir con relativa
felicidad, es válido cuestionarnos, en el medio de la experiencia
etnográfica, la posibilidad de las utopías, de la ternura y de las
relaciones al calor de las particularidades de cada diversidad.
1 Véase
https://www.marxists.org/espanol/mariateg/1925/escena/05.htm
2 Celaya,
véase en http://www.poesi.as/gcel5500.htm
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