La
carretera es una bestia, un tren de explosiones, una herida
constante. De noche ruge quebrando el silencio verde del eucaliptus.
En la madrugada gime con modestia, como dos amantes sellando su
frustración clandestina. Es como un río de problemas, entrega
trabajo, conecta. Una herida navegable. Los que tienen más dinero o
prestigio o mejores herramientas para solventar sus aspiraciones
miran a Valparaíso y hacia allá viven sus vidas. Educan a sus
hijos, acceden a la salud. Para otros ir a Viña es un lujo, algo
exótico y placentero. Los demás hacen su vida hacia Casablanca. La
Playa es un limbo, territorio liminal hecho de fragmentos, pareciera
que sus habitantes nunca dejan de viajar, aun en la quietud de sus
rutinas.
(Del cuaderno de campo La Playa 2014)
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