miércoles, 13 de agosto de 2014

I


La carretera es una bestia, un tren de explosiones, una herida constante. De noche ruge quebrando el silencio verde del eucaliptus. En la madrugada gime con modestia, como dos amantes sellando su frustración clandestina. Es como un río de problemas, entrega trabajo, conecta. Una herida navegable. Los que tienen más dinero o prestigio o mejores herramientas para solventar sus aspiraciones miran a Valparaíso y hacia allá viven sus vidas. Educan a sus hijos, acceden a la salud. Para otros ir a Viña es un lujo, algo exótico y placentero. Los demás hacen su vida hacia Casablanca. La Playa es un limbo, territorio liminal hecho de fragmentos, pareciera que sus habitantes nunca dejan de viajar, aun en la quietud de sus rutinas.

(Del cuaderno de campo La Playa 2014)

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